El deporte no educa. Las personas sí.

El deporte siempre se ha visto como un dechado de virtudes educativas, pero a mi siempre me ha parecido que esto es más que relativo, porque el deporte lo practican, lo siguen, lo fomentan personas y como todo en esta vida cada cual lo hace a su manera, que no siempre es la más adecuada.

Expresándolo de otro modo, las cosas valen lo que nosotros queremos que valgan, nuestras interpretaciones y nuestra filosofía de vida le dará un carácter u otro. Así, cualquier esfuerzo colectivo que se base en la necesidad de aunar esfuerzos para conseguir un objetivo común puede ser un gran ejemplo educativo ya que niños y niñas aprenderán a valorar las virtudes y defectos propios y del resto del equipo, verán que cada persona puede aportar algo especial, verán lo divertido que es hacer algo común, aprenderán a respetar y a aportar lo mejor de si, a superarse, a no conformarse y a perfeccionarse… A no ser que el objetivo común al que se alude más arriba sea ganar a toda costa, dejar patente que somos mejores que los demás, querer ganar a o toda costa…

decalogo juego limpio

Fuente: Ayuntamiento fuentes de Andalucía

De hecho el clima que se vive en torno al deporte hoy en día en el que priman las rivalidades, el “machacar” al “enemigo”, que no rival, el envidiar y desear ser como la estrella multimillonaria de turno no es un mensaje muy educativo. Y lo triste es que esto no es algo que se vea en las gradas de los grandes equipos, se ve cada fin de semana de liga en cualquier deporte –no solo el fútbol- y en cualquier categoría incluidas las infantiles. El último lamentable ejemplo ¿Qué le pasa por la cabeza a un padre que tiene un hijo jugando un partido y le dice a la arbitro. Zaira de 14 años, que no vale para arbitrar, que se vaya a trabajar a una casa de citas? ¿Qué mensaje está trasmitiendo? ¿Qué valores manifiesta?

Pues eso, el deporte no educa. Las personas si.

Ya no me había sorprendido cuando el pasado día cuatro en un titular de la Nueva España leía “La creencia de que hacer deporte desarrolla valores no es ya sostenible”. Eran palabra del catedrático del departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo José Antonio Cecchini en la lección inaugural del curso lectivo 2015-16. Se apoyaba en investigaciones realizadas al respecto para avalar esta afirmación, pero la verdad, es que lamentablemente la observación directa basta y sobra para llegar a esta conclusión, porque la agresión verbal que sufrió Zaira hace poco es solo la última de las tristes anécdotas en este sentido.

El catedrático aludía al contexto (el entrenador, los padres, los compañeros de juego y espectadores, los medios de comunicación…) muchas veces no colabora o colabora negativamente, como ocurre con demasiada frecuencia. Y eso lo sabemos todos y todas, sin excepción.

decalogo para padres

Fuente: delcenta.comforo

Las personas somos las que educamos. Padres y madres somos quienes tenemos la máxima responsabilidad en este sentido. No podemos controlar lo que hace el resto del mundo, ya les hubiese gustado a los padres de Zaira haberlo podido hacer, seguro, pero si podemos enseñar valores sólidos tanto en el ámbito deportivo como en cualquier otro, porque los valores deberían ser los mismos en cualquier momento, ¿está bien respetear a un hermano o hermana pero luego decirles que hay que ir a por todas cueste lo que cueste y que nos vean insultar y renegar del equipo contrario o del árbitro? ¿Por qué cuando no estamos de acuerdo con alguien de la familia tenemos que dialogar, comprender, tolerar y respetar pero en un partido no?

Me gustaría pensar que en todas las competiciones que van a comenzar el próximo mes y las que ya han comenzado, especialmente en las que participan niñas y niños, este tipo de cosas no vovlerán a suceder y que daremos un paso adelante, que nos sabremos comportar y que quienes entrenan sabrán enseñar en positivo. Como pequeñísimo granito de arena, os dejo los decálogos que en imagen acompañan a este texto, a ver si etnre todas y todos vamos aprendiendo a hacer las cosas de otra manera.

Y también espero que Zaira no deje de arbitrar, como inicialmente ha manifestado, ni se vuelva a encontrar en una situación tan lamentable y tan desagradable en su vida. Ni ella ni nadie.

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