Haz un día especial de un día cualquiera.

¿Alguna vez te has planteado cuantas cosas extraordinarias hay en el día a día para un niño o una niña?
A medida que crecen las cosas se hacen más cotidianas, pero pararse a pensarlo y dedicar un instante a llamar a la abuela desde una cabina telefónica en vez de desde el móvil puede convertir una tarde anodina en la tarde en que uso una cabina telefónica. Tu llevas toda la vida viéndolas. Hasta las utilizastes, pero ahora son casi como farolas, quizá le llame la atención y le preste hacer algo tan sencillo.
O facilitarle conocer algo que le llama la atención. Por ejemplo, mi hijo (tiene 5 años) cada vez que vuelve de la piscina pasa por delante de un negocio de alquiler de coches de lujo que tiene aparcada en el garaje una limusina blanca, que es el coche que quiere para que podamos ir toda la familia en el mismo coche a la playa (¡a la playa en limusina!)
Pues un día cansados de ver el morro del coche, porque está siempre aparcada mirando a la calle, entré y pedí que nos dejaran verla entera. Se le salían los ojos. Encima fueron muy amables y nos dejaron verla por dentro ¡Un coche con un bar dentro!

El caso es que se fue a casa tan contento, ilusionado y agradecido porque había visto el coche que tanto le gustaba. “Perder” cinco minutos compartiendo un momento así no tiene precio, y aunque siempre oímos que necesitan rutinas, tan importante como mantenerlas es romperlas con toques de ilusión y color que nos permitan soñar y divertirnos.

Así que no pierdas la oportunidad de hacer de un día cualquiera y rutinario un día distinto. Es muy fácil y merece la pena

¿Y tú, lo has probado alguna vez? ¿Cómo crees que puedes hacer que un día sea un día distinto?

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