Noche de difuntos en Asturias. Nuestras tradiciones de "Halloween"

Halloween ya está aquí. Ya hablamos de que esta fiesta, tal y como la conocemos hoy en día y con las celebraciones que se desarrollan. Pero la noche de difuntos tiene sus tradiciones propias en casi cada rincón, y Asturias no es menos. Por eso, invitamos por primera vez a colaborar en el blog a Lorena Capdevilla, maestra y seguidora de Esparcer que nos acerca a estas tradiciones:
 
 
 
Es frecuente en estos días ver  muchas y poco variadas celebraciones de Halloween al puro estilo americano. No convendría olvidar que esta festividad de origen celta, más conocida en España como día de todos los santos, consistía entre otras cosas en vaciar calabazas e iluminarlas con velas para alumbrar los caminos, huertos y demás parajes durante la noche.
También era común decorar los árboles, en especial el Tejo, árbol sagrado para los celtas. Era costumbre en Asturias, durante la noche de los difuntos o Halloween, dejar agua y comida en los alrededores de las casas, para que las ánimas se acercaran a beber y descansar, estas ánimas venían en procesión acompañadas de la güestia, ser perteneciente a la mitología asturiana, bastante conocido, el cual se relaciona directamente con la muerte , la noche y la oscuridad.
Esa noche era frecuente que las familias no durmieran, para que los difuntos entraran en casa a descansar, era común en esa noche narrar cuentos e historias típicas de la mitología celta, con personajes como la güestia, ya antes mencionada, las bruxas, curuxas o la guaxa, una señora vieja y delgada, la cual sólo posee un colmillo, se narra que por las noches entraba en las casas, y mordía a la gente en el cuello, así noche tras noche, hasta que hacía enfermar a la persona y terminaba muriendo, suele contarse que esto sucedía con mayor frecuencia a los menores de la casa.  
En Asturias la tradición de iluminar los caminos con calabazas sobrevivió hasta  los años 50 y la tan conocida a día de hoy de ir pidiendo dulces por las casas por parte de los niños y niñas fue prohibida por la iglesia en el s. XVIII.
Lamentablemente no ha sido nuestra cultura la que se ha recuperado, muy al contrario esta se ha ido perdiendo en detrimento de otras, en este caso la americana.   Así visto, comprobamos que nuestra amplia riqueza cultural, nos permitiría celebrar un Halloween, al puro estilo asturiano.
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