Derecho de admisión. Prohibido entrar a niños y niñas.

f278f-prohiEn los últimos días se han producido noticias a cerca de la restricción de acceso de niños y niñas a ciertos locales hosteleros y también en este blog publiqué un artículo al respecto, bajo el título “Prohibido entrar a niños y niñas. Restaurantes con derecho de admisión”, que a su vez está suscitando debate en la página de Facebook, donde una seguidora apuntó a cerca de si sería anticonstitucional. Esta reflexión me hizo plantearme que realmente estaba confiando en lo que leía y oía en los medios de comunicación y me propuse investigar un poquillo.

Vaya por delante que no tengo ningún tipo de formación legal, por lo que estas investigaciones las he realizado en internet, y las normas y recursos citados están enlazados clicando sobre ellos. Como siempre os invito a opinar en los comentarios, sobre cualquier aspecto. Si es para aclarar conceptos o arrojar más luz sobre el tema, miel sobre hojuelas. Empezemos, pues, por el principio:

La norma suprema de nuestro país es la Constitución, la cual en su artículo 14 dice:

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Según este artículo es a todas luces ilegal impedir la entrada a niños y niñas a un restaurante por serlo, ya que la edad entraría dentro de “cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Investigando un poco más, hay normas que regulan específicamente el derecho de admisión en los locales públicos. Vamos a obviar lo referido a locales de ocio nocturno, juego, etc. en los que por norma deben entrar personas de una determinada edad, y cuya motivación es más proteger a la persona menor de edad que otra cosa.

Pue bien, el Reglamento General de Policía de Espectáculos públicos y actividades recreativas, regulado por Real Decreto y por tanto aplicable a toda España, recoge en su artículo 59.e), que el público no podrá Entrar en el recinto o local sin cumplir los requisitos a los que la Empresa tuviese condicionado el derecho de admisión, a través de su publicidad o mediante carteles, bien visibles, colocados en los lugares de acceso, haciendo constar claramente tales requisitos.

De aquí se extrae que la empresa puede tener requisitos que condicionen el derecho de admisión y que las personas responsables decidirán, aunque no se dice en base a qué o qué limites tiene. Se deja por el contrario claro que debe de estar en lugar bien visible este extremo y los requisitos que determinan el acceso o no al local.

A partir de aquí, debemos fijarnos si la Comunidad Autónoma tiene o no legislación específica en este tema por haberse trasferido las competencias, como es el caso de Asturias, aunque por lo que he visto, no difiere mucho de la legislación vigente en otras comunidades. Aquí tenemos la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas, que dedica el artículo 29 al derecho de admisión:

  1. Los titulares de los establecimientos, locales e instalaciones y los organizadores de espectáculos públicos y actividades recreativas o personas en quienes deleguen podrán ejercer el derecho de admisión al objeto de impedir el acceso de personas que se comporten de manera violenta, puedan producir molestias al público o usuarios o puedan alterar el normal desarrollo del espectáculo o actividad. A tal fin, las condiciones de admisión deberán ser debidamente autorizadas y visadas por la Consejería competente en materia de seguridad pública.
  2. El ejercicio del derecho de admisión no podrá utilizarse para restringir el acceso de manera arbitraria o discriminatoria, ni para situar al usuario en condiciones de inferioridad, indefensión o agravio comparativo.
  3. Las condiciones objetivas en que se podrá ejercer el derecho de admisión deberán constar en lugar visible a la entrada de los establecimientos, locales e instalaciones.
  4. En los espectáculos públicos contenidos en el apartado A de la disposición transitoria tercera de esta Ley se garantizará a los consumidores y usuarios el derecho a elegir los productos que deseen consumir y dónde adquirirlos, siempre y cuando durante el espectáculo se permita el consumo de los mismos.

Bien. Al leer este artículo puede llamarnos la atención “puedan producir molestias al público o usuarios” tan concreto y tan ambiguo. ¿Son los niños y las niñas en general tan molestos como para entrar en esta premisa? Depende de quien lo mire y como ¿no? Pero en cualquier caso empiezan las arenas movedizas ¿Hasta dónde se puede generalizar? ¿Es arbitrario decir que todos los y las menores pueden producir molestias? En este caso, en base al punto 2 no se podría prohibir su entrada. Tengamos en cuenta que según la RAE el arbitrio es:

1. m. Facultad que tiene el hombre de adoptar una resolución con preferencia a otra. // 2. m. Autoridad, poder. // 3. m. Voluntad no gobernada por la razón, sino por el apetito o capricho. // 4. m. Medio extraordinario que se propone para el logro de algún fin. //5. m. Sentencia o laudo del árbitro. // 6. m. pl. Der. Derechos o impuestos con que se arbitran fondos para gastos públicos, por lo general municipales. // ~ administrativo, o ~ judicial. 1. m. Der. Facultad que la ley deja a los jueces o autoridades para la apreciación de circunstancias o para la moderación de sus decisiones.

Pero el derecho de Admisión en Asturias, además, está regulado por el Decreto 100/2006, que regula los servicios de vigilancia y seguridad en los espectáculos públicos y actividades recreativas y el ejercicio del derecho de admisión. A fin de no extenderme demasiado, destacaré que el artículo 11 habla sobre las prohibiciones en cuanto a la restricción del derecho de admisión:

A los efectos del presente decreto, queda expresamente prohibido establecer las siguientes condiciones específicas de admisión:

a) Las que puedan suponer discriminación o trato desigual de acceso al establecimiento, local o instalación en función del sexo, nacionalidad, raza, religión, convicciones o condición social de los asistentes.
b) Las que, sin perjuicio de lo establecido en el artículo 8 c) del presente decreto, establezcan una edad de admisión superior a la permitida para cada tipo de establecimiento, local o instalación por la normativa aplicable.
c) Las que supongan discriminación o trato desigual de las personas que pretendan acceder al establecimiento, local o instalación, basadas en juicios de valor sobre la apariencia estética de los asistentes.
d) Las que supongan discriminación o trato desigual de personas con discapacidad física, psíquica o sensorial.
e) Y en general, cualquier otra condición específica que no haya sido visada y autorizada previamente por la Consejería competente en materia de seguridad pública.

Como vemos, en ningún momento habla de discriminación por edad, ya que la edad no es una condición social, con lo cual al no hablarse directamente de este tema y si se justificase que el público infantil puede ser molesto para el resto de las personas del local, podría llegar a visarse, a mi entender, las condiciones de admisión (deben ser aprobadas por la administración compentente, en el enlace anterior podéis consultar el texto completo)

¿Complicado verdad? La gente menuda es ruidosa y molesta con sus juegos y carreras por lo que puede molestar a las personas que se encuentren en el local, pero esta afirmación ¿se ajusta a la realidad, se puede extender a todos los niños y las niñas o es una pareciación arbitraria? ¿dónde está el límite? ¿Hasta que punto las preferencias de un local hostelero por la tranquilidad y el silencio se pueden considerar discriminación hacia el público infantil y por tanto hacia las familias? Al amparo de las normas vigentes, aunque la linea es muy fina, quizá puedan acogerse en ella para impedir que niños y niñas accedan.

En cualquier caso no es este el único “filtro” de controlar la admisión, que a mi me parece el más honesto, por lo menos lo hacen directamente, porque hay hoteles que no solo no tienen “niños gratis” si no que su estancia tiene suplemento, no se facilitan menús, ni cunas o camas supletorias, no hay actividades infantiles… y en los restaurantes podemos encontrar situaciones similares.

El derecho de admisión en estos términos selecciona el tipo de público que accede al local pudiendo ser parte de una estrategia comercial para lograr una fama de “lugar tranquilo”, por ejemplo. Otros sin embargo, apuestan por las familias, aunque esto será objeto de otro artículo.

Pero si creemos que se vulneran nuestros derechos podemos recurrir a poner una reclamación, solicitando el libro u hoja de reclamaciones que deberá tener el local.

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