El Bosque de los Niños. La fiesta de inauguración

Ayer se inauguro, como sabeis por Esparcier, “El bosque de los niños” en el Botánico Atlántico de Gijón, del cual os podéis informar más a fondo en la entrada que le dedicamos en el blog
La fiesta que prepararon para celebrarlo, estuvo de lo más concurrida. Comenzó a las cuatro y media de la tarde con unos talleres infantiles cerca del “Bosque de los niños”, junto al horno de carbón vegetal, en el que se hicieron unos cuelebrés chulisimos utilizando hojas, ramitas, frutos… mientras los papás y las mamás pudieron disfrutar de una visita guiada al Botánico.

Pero fue a las seis de la tarde cuando realmente comenzó la fiesta, cuando se abrió oficialmente “El bosqu de los niños” con la presencia de autoridades, prensa y televisión. Las familias que esperábamos a la entrada, haciendo cola entre los árboles pudimos comenzar a entrar para después de un paso junto a una acequia acompañada por unas ranas adivinas y una enorme libélula, desembocamos en el auditorio, que pronto se llenó, así que la gente menuda se sentó en el suelo mientras que otros y otras optaban directamente por irse a saludar al cuélebre y jugar en sus toboganes.

Cuando llegamos allí estaban esperándonos La Dama del Bosque y su amigo el Trasgo (supongo que saldrían a recibir a la gente, tal y como estaba anunciado, pero como estábamos hacia atrás no los vimos) que nos contaron sus historias ante un púbico atento que no perdía detalle. Sus cuentos dieron paso a la función de títeres, y algunos o algunas peques empezaron a dar muestras de cansancio a mitad de la representación, y las ganas de ver el resto del bosque pudieron con los títeres, así que parte del público se comenzó a levantar. Pero la maryoría aguantó y se quedó con la Xana, el Trasgo, la bruja y los pajaritos que nos contarón un cuento con trasfondo mediomabiental sobre la sobreexplotación de los recursos.
Pero no acabó aquí la cosa, porque una vez finalizados los títeres, la Dama y el Trasgu regresaron a por un público que ya se levantaba porque pensaba que la cosa había acabado, y lo volvieron a enganchar con otra de sus aventuras. Les costó un poquito que las primeras filas, sentadas en el suelo se aguantaran sin ponerse de pie, pero lo consiguieron.
Ya eran las ocho cuando los trasgos (se les unió otro simpático personajillo que nos recibió justo a la entrada del paseo, junto a las ranas) y la Dama, se despidieron invitándonos a pasar por allí cuando quisieramos y buscarles entre los caminos del bosque. Pero todavía quedaban ganas de subir a ver al cuélebre, así que poco a poco la gente fue saliendo del recinto, porque todavía quedaba un paseo hasta la puerta del botánico.

En definitva, la fiesta estuvo bien, quizá un poco largo el espectáculo de dos horas para parte del público infantil pero el buen hacer de Olga Cuervo y compañía y los títeres con sus coloridos personajes, encandilaron y tuvieron muy buena acogida. De hecho, en la segunda aparición de la Dama y el Trasgu, las “calvas” que se dejaron ver en el auditorio enseguida volvieron a llenarse y quienes decidieron quedarse ya no se movieron.

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