Campamentos de verano I: a que edad ir de campamento.

El verano se acerca cada vez más y comenzamos a prepararnos para las vacaciones. Muchas familias enviarán a sus hijos o hijas a un campamento pero seguro que también se preguntan a qué edad es conveniente ir por primera vez, cómo escoger la actividad…. hoy vamos a tratar sobre el momento en el que es conveniente comenzar a ir a un campamento.
Un campamento es una experiencia recomendable para la inmensa mayoría de niños y niñas. Pasan unos días en contacto con la naturaleza, en compañía de peques de su edad, realizando actividades distintas, nuevas y de las que aprenden muchas cosas. Viven situaciones a las que normalmente no tienen ocasión de experimentar, como dormir con amigos y amigas una noche tras otra, los veladas y actividades nocturnas… Aprenderán a convivir, a respetarse, a compartir, a negociar, además de otra serie de valores y habilidades que dependerán de las actividades que se desarrollen.
Mucha gente piensa que un campamento es la actividad ideal para que se “hagan independientes y aprendan a valerse por si mismos o mismas”. Bien, puede ser verdad, pero no debemos forzar la situación. Debemos pensar, sobre todo, en que lo pasen bien.
No creo que exista una edad determinada los 7, los 8, los 10 años en la que digamos que podemos mandarle al campamento, porque cada niño y cada niña crecen y se desarrollan física, intelectual y emocionalmente a un ritmo distinto. Lo primero que necesitan es a su familia sobre todas las cosas, por lo que no debemos forzar una separación que vaya a resultar traumática por no esperar un año más. Poco a poco irán “soltándose” y les veremos más “a punto” para afrontar un par de semanas lejos de casa.
Un niño o una niña que no está preparado para ir de campamento, lo más seguro es que lo pase mal. Añorará a su familia, no participará plenamente en los juegos y actividades, no se relacionará de forma adecuada con sus compañeros y compañeras y en general, tendrá un mal recuerdo de la experiencia.
En lo que tenemos que fijarnos es si nuestro hijo o hija son capaces de afrontar determinadas tareas sin problemas: vestirse, asearse, ordenar su ropa, lavarla, gestionar su dinero, come solo o sola sin problema… Tampoco podemos olvidarnos de si nos parece que emocionalmente lo llevará bien. Separarse de su familia durante una semana o dos puede no ser fácil de sobrellevar. Pero sobre todo, no podemos dejar de preguntarles. Antes de plantearnos nada más, tenemos que tener la certeza de que quieren ir.
Un campamento, como he dicho, es para pasarlo bien, eso debe orientar toda la decisión de si mandarles o no y la de escoger el campamento ideal. Si no creemos que vaya a funcionar, siempre podemos recurrir, como paso intermedio a un campamento urbano o campamento de día. Pasará el día en la actividad, de lunes a viernes, y dormirá en casa cada noche. Esto nos permitirá, por ejemplo, conciliar la vida laboral con la personal y familiar, sin romper excesivamente la rutina del curso escolar.
Hay que tener en cuenta que actualmente hay campamentos que acogen a peques de edades muy cortas, a partir de 5 años aunque no es lo más habitual. Personalmente creo que es un poco temprano pero la oferta es muy amplia y cada padre o cada madre debe ser la que juzgue el momento para empezar a ir de campamento, teniendo siempre en cuenta su madurez y capacidad para alejarse de su entorno diario.
Tampoco podemos olvidar que hay campamentos que ofrecen servicios de “banco” que les ayuda administrar el dinero, o incluso lavandería para que no tengan que hacerse cargo de lavar su ropa. Dependiendo de la edad esto puede estar bien, porque a determinadas edades, que se encarguen de lavarse la ropa, aunque quede así así, puede ser interesante. En cualquier caso de las características en las que fijarnos para escoger campamento, hablaremos en unos días.
Y si tenéis alguna pregunta, podéis hacer un comentario en esta entrada y la responderé, ¡Seguro que entre todos y todas podemos ir despejando dudas!
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