Educa para la igualdad

Hoy es 8 de marzo, día de la mujer. Desde Esparcer, procuramos ver el lado educativo a todo, y esta efeméride no podía ser menos.
A nadie se le escapa que hombres y mujeres podemos desempeñar trabajos, tareas, etc. en igualdad de condiciones, que el simple hecho de pertenecer a uno u otro sexo no nos limita para pensar o actuar y estamos de acuerdo de que el camino a la igualdad es imparable y sin retorno.

Sin embargo, muchas veces se nos escapa que la igualdad se construye entre todos y todas, que es responsabilidad, sobre todo de las personas que conformamos la sociedad. De todas y cada una de esas personas depende que cada vez el avance sea mayor y más rápido, porque de poco servirán medidas institucionales, programas e iniciativas si no calan en la población y nos hacemos coscientes de el papel que jugamos en este tema. Así, que en la familia debemos plantearnos que visión queremos que nuestros hijos e hijas tengan sobre el papel de la mujer en la familia, el ámbito laboral y la sociedad en general. Y claro, obrar en consecuencia.

Si nos paramos a pensarlo, transmitir diariamente un mensaje de igualdad no es tan complicado. Como todo, requiere que nos concienciemos de ello y cambiemos hábitos y costumbres en nuestro día a día, y sobre todo, desterrar esetereotipos. Los estereotipos nos dan las cosas hechas, por sentado y generalizan realidades que no existen. No todas las mujeres somos iguales ni todos los hombres se comportan del mismo modo, cada persona es única y debe comportarse, reconocerse y respetarse como tal.
Para transmitir una visión igualitaria de las cosas, es decir, empezar a mirar con perspectiva de género, no es necesario un gran despliegue de medios, solo buena voluntad y perseverancia, constancia para que sea un mensaje uniforme a lo largo del tiempo, es decir, una forma de entender las cosas. A continuación, os dejo unos ejemplos para que podais aplicarlos fácilmente en casa, porque como leí en algún sitio (ya siento no acordarme donde, de verdad) un niño y una niña no son dos niños.
– Evita frases como “los niños no lloran” o “las señoritas no se comportan así”
– El rosa es un color. El azul otro. Solo identifican lo que pretendamos identificar con ellos. Dejáles escoger el que más les guste, no es cuestión de sexos.
– Los juguetes no tienen sexo. Si un niño quiere una fregona, probablemente sea porque ve a su padre o a su madre (o a ambos) utilizarla en casa. Recuerda que aprenden por imitación. Si una niña quiere un taladro, quizá os haya visto utilizarlo en casa.
– No limites sus opciones. Estudios, profesiones, aficiones… sean niños o niñas pueden escoger lo que quieran, pueden vivir su vida en plenitud dedicándose a lo que les guste.
– Cuando leas un cuento, veais dibujos o una película, ayudále a reflexionar sobre el papel de los personajes ¿qué ocurriría si caperucita fuese un niño? Probablemente, lo mismo, porque no todos los niños saben kárate ni son superheroes solo por ser chicos.
– Ojo al lenguaje, procura nombrar en femenino, no uses el masculino para todo, sobre todo si te refieres a un grupo de mujeres por ejemplo.
– De vez en cuando, escoge actividades de ocio que les enseñen que por ser niñas o niños pueden hacer cosas que no se les suelen “asignar” u otras que pongan de relevancia el papel de la mujer, como pueden ser algunas de las exposiciones que este mes recogemos en la agenda de nuestra página web.
– Y sobre todo: predica con el ejemplo. Compartir tareas en casa, conducir alternativamente, acudid indistintamente a las reuniones del AMPA o con tutores y tutoras…
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