Aprendiendo a ahorrar, entonces y ahora.

Estos días están apareciendo en prensa noticias sobre lo poquito que ahorramos (o podemos ahorrar) en España, y que solo por debajo del 20% de la población tiene ahorros que le permitan afrontar los gastos de un año.
Y me he acordado de cómo nos enseñaba a ahorrar la por entonces Caja de Ahorros de Asturias. Mi primera hucha fue de la Caja de ahorros. Tu metías la moneda y la ranura tenía unas lenguetas que no la dejaban volver a salir. Cuando la llenabas ibas a la Caja, y la abrían ellos, con su llave para ingresarte el dinero en la cuenta.
Más tarde, entraron en mi vida las cartillas de ahorro escolar. Cuando entrabamos al cole, había una especie de puesto, supongo que atendido por algún profesor o profesora con gran voluntad, donde nos vendían sellos. Tú los comprabas, los pegabas en tu cartilla, que estaba compuesta de hojas cuadriculadas y cuando la completabas, te ibas con ella a la Caja, y allí te ingresaban el dinero en tu cuenta. Recuerdo especialmente el día que por mucho que apreté la mano el billete de 100 pesetas que llevaba para comprar mis sellos se me escurrió mientras subía las escaleras y cuando llegue a comprar, no estaba, pero con los guantes no me enteré de que se me había caido. Así que depaso aprendí qué no hacer con guantes puestos.
El caso, es que se suponía que así aprendíamos que sellito a sellito hacíamos nuestra “pequeña fortuna”. La verdad, es que yo no recuerdo mucha satisfacción en tener ese dinero, no era una fiesta, pero si comprendía que lo había juntado poco a poco. Y supongo que ese era el quid de la cuestión.
Con el paso del tiempo, la iniciativa sigue gustándome tanto que cuando mi hijo crezca y empiece a pedirme la wii, o la play, o la que toque entonces, que cuestan una pasta, creo que le voy a hacer dos posters del aparato en cuestión y los cuadriculare. Uno lo recortaré y el otro se lo daré. A cada trocito le pondré un precio y según me los vaya comprando con lo que aparte de su paga, o le vayan dando, o ganándose (ojo, no vale darle al niño 100 euros pa comprar trocitos) se los iré vendiendo para que los pegue, le guardaré el dinero y cuando lo complete, se la compará (bueno, si ha subido de precio o salió un modelo nuevo yo pongo la diferencia), porque creo que eso puede ayudarle a darse cuenta de lo que cuesta juntar el dinero, de lo que hay que trabajar para obtenerlo y de la recompensa que se obtiene si no gastamos al momento en chuches todo lo que tenemos. Es decir, si ahorramos.
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