…Y se apagaron los cigarrillos

Por fin a llegado el día del “apagón” generalizado de cigarrillos. Se acabó el fumar en lugares públicos, a la entrada de colegios y hospitales o en las zonas de juego de los parques infantiles.

Todavía recuerdo cuando era totalmente normal fumar en cualquier oficina, incluso en la administración pública, porque así comenzó mi vida laboral, y me parecía de lo más normal. Increíblemente, ahora me lo parece la prohibición.

Quienes me conocen y saben que fumé, saben que nunca he sido una exfumadora intransigente, ni protestona, ni nada que se le parezca. Al contrario, me he “fumado” más de un cigarrillo pasivo sin rechistar y dando permiso.

cigarroEntiendo a las personas que fuman y dicen sentirse acosadas, que no podrán fumar tranquilamente. Entiendo a quienes tienen un negocio hostelero y verán reducidas las tertulias y sobremesas, café va, cigarro viene. Entiendo a quienes han “partido” sus locales para ahora encontrarse esto… se que hay muchas posturas e intereses encontrados.

Pero a pesar de todo, y como madre, me alegro mucho de que haya ganado la salud general frente a otros intereses o costumbres. Ahora no tendré que preocuparme por donde entrar o no con mi niño a tomarme un café, y saldré más por invierno (en verano están las terrazas y puede corretear sin tragarse el humo de las mesas cercanas)

También lamento que la sociedad no haya sabido o podido crear espacio para todos y para todas, nunca creí que se lograra, la verdad, siempre di el tabaco por ganador. Pero lo que tengo clarísimo, es que niñas y niños serán quienes realmente se beneficien de esto, porque no tendrán que tragar más “malos humos” como vulgarmente se dice, y además, cada vez verán el tabaco como algo poco normal y menos habitual y posiblemente muchas y muchos sientan a cierta edad menos necesario, placentero o atractivo el fumar.

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